
Pujya Sri Nirbananandaji Maharaj
Actual Presidente de Dibyadham Yogashram
Para un sadhak (practicante espiritual), cada momento es un nuevo comienzo.
Si uno permanece conectado
con el Gurú y con Dios,
Ellos siempre nos concederán una conciencia renovada y un nuevo comienzo.
-Sri Nirbanananda –
Queridos hermanos y hermanas
La fortaleza de una comunidad espiritual depende de su capacidad para permanecer arraigada en la voluntad del Gurú. El Guru parampara es como una cadena sagrada de vagones unidos al Gurú, la locomotora divina que nos conduce hacia Dios. Cuando nos aferramos a esta cadena con fe, no perdemos nuestro camino; permanecemos unidos como una sola familia espiritual, guiados por la gracia divina.
Nuestro ashram, la institución como un todo, es la forma viva, física, de la presencia de Guru Maa. El ashram es Su cuerpo en la tierra.
La Santa Madre solía decir que nuestros hermanos y hermanas espirituales son el hilo que nos conecta con el Gurú. Solo cuando estamos debidamente conectados entre nosotros y con la locomotora, es decir, el Gurú, podemos avanzar. Por eso, mantengamos fuerte nuestro vínculo de amor y confianza con nuestros hermanos y hermanas espirituales, pues eso sostiene nuestra conexión con el Gurú.
Un árbol vive al permanecer conectado a su raíz. Cuando esa conexión está intacta, el alimento fluye de manera natural y el árbol se renueva en todo momento. De la misma manera, un sadhak vive permaneciendo arraigado en el Gurú y en Dios. Cuando permanecemos conectados con el Gurú y con Dios, la gracia trae una conciencia renovada, y cada momento se convierte en un nuevo comienzo.
Muchas almas avanzadas anhelan la más mínima chance de servir al Sadguru. A nosotros se nos ha concedido la oportunidad excepcional de servir directamente a la Santa Madre; por lo tanto, somos verdaderamente muy afortunados. Dejar escapar esta oportunidad es perjudicarnos a nosotros mismos.
El sadhana es el proceso para prepararnos a recibir y conservar la gracia divina. Todo esfuerzo, incluso el más pequeño, cuando se realiza con devoción sincera, es recibido por la Madre con amor.
Cuando un sadhak recuerda constantemente la Meta de la vida, es decir, la realización de Dios, vive en una peregrinación hacia lo Divino. Sea cual sea el trabajo que emprendamos, vayamos donde vayamos, mantengamos siempre al Gurú y a Dios en nuestro corazón. Es esta devoción decidida —el amor, la confianza y el compromiso inquebrantable con el Gurú y con Dios— la que nos conduce a lo Divino y nos permite fundirnos en Ello.
– SRI NIRBANANANDA –
Sri Nirbananandaji nació el 11 de enero de 1955 en una pequeña aldea en las afueras de Puri, en el estado de Odisha, India. Según su propio testimonio, su familia no tenía una situación económica acomodada, y sin embargo, nunca sintió que le faltara nada. Desde una edad temprana, se sintió atraído por el silencio y la sencillez, y encontró una profunda alegría en la soledad, en la tranquilidad de la naturaleza y en su serena belleza.
En mayo de 1972, cuando aún era estudiante universitario teniendo diecisiete años, llegó por primera vez donde la Santa Madre. El mismo día en que llegó al ashram, la Madre le dio una bolsa y algo de dinero, y le pidió que fuera al mercado a comprar lo que se necesitaba para el día. Aceptó este pequeño servicio con alegría y sencillez.
Desde ese primer encuentro, hubo una confianza natural y un entusiasmo por servir. Poco después, comenzó a vivir en el ashram. Mirando atrás, está claro que este encuentro no fue accidental, sino divinamente dispuesto. Desde aquel primer día y hasta hoy, Sri Nirbananandaji ha servido a la Santa Madre con todo su corazón.


Después de completar el segundo año de estudios superiores, ingresó al Paralakhemundi Gajapati College para cursar una licenciatura. Sin embargo, estar lejos de la Santa Madre durante los días laborables le resultaba difícil, y la propia Madre continuó velando por él con amoroso cuidado. En una carta, la Madre le escribió: “Dondequiera que estés, eres mío. Así que no hay necesidad de preocuparse. Sé ideal, sé bueno, y te irá bien en todo”. Más tarde, por la gracia de la Madre, surgió una vacante en el SCS College de Puri, lo que le permitió continuar sus estudios allí.
Tras graduarse, aceptó un trabajo en un banco y trabajó allí durante algunos años, desplazándose diariamente desde el ashram. En aquellos días,
cada mañana, la propia Santa Madre le ataba con cariño la corbata antes de que se fuera. En retrospectiva, parece que este periodo también formó parte del entrenamiento de la Madre, preparándolo mediante la experiencia práctica para las responsabilidades que más tarde asumiría al servicio del ashram.
Sri Nirbananandaji renunció a su trabajo en el banco en 1991 y se dedicó por completo al servicio de la Madre. Desde entonces, la sirvió íntimamente como Su asistente más cercano, al mismo tiempo que asumía muchas responsabilidades en el ashram. La propia Madre solía presentarlo como Su “secretario personal”, utilizando cariñosamente la palabra en inglés. Sirvió a la Santa Madre día y noche, casi sin permitirse descanso alguno. Sin embargo, al mirar atrás, recuerda que nunca se sintió en absoluto cansado, pues su corazón estaba lleno de alegría y dicha durante todos aquellos años de servicio. Siempre añade que solo por la gracia de la Madre se le concedió una oportunidad tan increíblemente valiosa y sagrada.


Después del Mahaprayana de la Santa Madre en mayo de 2002, continuó sirviendo al ashram con el mismo espíritu, apoyando a Swamiji, el presidente, con una dedicación inquebrantable. Tras el Mahasamadhi de Swamiji en abril de 2025, Sri Nirbananandaji asumió la responsabilidad de servir como presidente de Dibyadham Yogashram, ofreciéndose a esta tarea con profunda devoción y compromiso.
Lo que más claramente brilla en Sri Nirbananandaji es su confianza completa en su Gurú, la Santa Madre, su humildad y su espíritu de entrega. Sin buscar nada para sí mismo y confiando enteramente en la Madre, ofrece su vida en un servicio devoto y desinteresado.
Debido a esta dedicación y a esta entrega completa, la gracia de la Madre fluye libremente a través de él, guiando y sosteniendo la vida y las actividades del ashram.
