Su Santidad
Sri Maa Bhabamayee Paramahansa (1932–2002)

El Amor Divino es la semilla.
Bhakti o devoción, su brote.
La fe es el sostén.
El satsang, o la buena compañía, la lluvia.
La entrega es su flor y
la absorción total, el fruto.
– Maa –

Su Santidad Maa Bhabamayee Paramahansa nació el 23 de febrero de 1932 en una familia brahmín de un pequeño pueblo del distrito de Cuttack, en Odisha. Fue la primera hija de sus padres y la única hija mujer en la familia.

La Madre comenzó a manifestar Su divinidad cuando aún era muy joven, pero no fue sino hasta el año 1953 que algunas revelaciones divinas confirmaron a sus padres que su hija estaba destinada a cosas más elevadas. Estas revelaciones divinas duraron un año y, durante ese tiempo, los miembros de la familia y muchos otros fueron testigos de numerosos sucesos milagrosos.

Después de estas experiencias divinas, la Madre vivió en retiro,
dedicando todo Su tiempo a las prácticas espirituales,
la meditación y el estudio de las escrituras. Tras pasar algunos años en intensas prácticas espirituales y casi un año en completo aislamiento y profunda contemplación, la Madre recibió una instrucción divina de viajar hacia el norte, a los pies del Himalaya.

Debía ir a Rishikesh, al ashram de Su Santidad Swami Sivanandaji Maharaj, un Maestro de renombre. Habiendo recibido formalmente la iniciación de Swamiji Maharaj, permaneció un año en Su ashram, a orillas del sagrado río Ganges.
Posteriormente, Su santo Gurudev, Sri Swami Sivanandaji Maharaj, le aconsejó pasar el resto de Sus días en Puri. Así, obedeciendo la orden de Su Gurudev, llegó a Puri y, mientras continuaba con Su sadhana espiritual, estableció el Dibyadham Yogashram.

Allí pasó el resto de Su vida espiritual y a la larga se convirtió en el hogar de Sus discípulos.
Como la dulce fragancia de una flor que atrae naturalmente a las abejas, el amor divino de la Madre y Su etérea presencia espiritual atrajeron a muchos a Sus pies. Las personas podían percibir la fragancia de la divinidad apenas cruzaban la entrada de la ermita.

Sin distinción de nacionalidad o religión, muchos buscadores de la India y del extranjero han venido a refugiarse a Sus pies, buscando Su guía para esforzarse seriamente en pos de lograr el bien más alto: la Realización de Dios. La Madre brindó esta valiosa oportunidad a todos aquellos que, por gran fortuna, llegaron a Su puerta.


 Habiéndose entregado por completo y de manera desinteresada hasta Su último aliento por Sus hijos espirituales y por la humanidad en general, el Mahaprayana de la Madre aconteció el 3 de mayo de 2002, y Ella regresó a Su morada eterna.

La presencia divina de la Madre sigue inundando al Ashram, irradiando paz y amor incondicional. A través de esta presencia, Su energía divina y Su mensaje son transmitidos para el bien de la humanidad. Sus bendiciones están sobre todos Sus discípulos y devotos, inspirándolos para seguir adelante por el camino espiritual.
Un templo dedicado a Su memoria fue construido dentro del ashram sobre el lugar en donde fueron sepultados Sus restos mortales.